¡Nuestra posición en Cristo!
…Es cierto que muchos de nosotros, culpablemente, nos perdemos bendiciones las cuales nos harían radiantes con la luz del Paraíso; y la perdida es atribuible a algún defecto en nuestro carácter en lo cual haríamos bien el detectarlo y corregirlo.
I. - Tal vez no distingues entre tu posición y tu experiencia.
Nuestras experiencias son inconstantes como el tiempo en Abril; ahora soleado, ahora nublado; luces y sombras persiguiéndose por millas y millas en un prado pintoresco o un mar espumoso. Pero nuestra posición en Jesús no cambia. Es como El es – el mismo ayer, hoy, y por siempre. No se origino con nosotros, pero en Su amor eterno, el cual, anticipando todo lo que seriamos, nos amo a pesar de todo. Esta posición no ha sido comprada por nosotros, sino por Su sangre preciosa, la cual ruega por nosotros tan fuertemente y con tanto éxito cuando muy apenas la podemos demandar, al igual que cuando nuestra fe esta en lo mas fuerte. Esta posición no es mantenida por nosotros, pero por el Espíritu Santo. Si hemos corrido a Jesús para recibir salvación, protegernos bajo El, depender en El y confiar en El, si acaso con alguna duda, aun así, somos uno con El para siempre. Fuimos uno con El en la tumba; uno con El la mañana de Resurrección; uno con El cuando se sentó a la mano derecha de Dios. Somos uno con el ahora mientras El se para frente a la luz que emana de la sonrisa de Su Padre, como las extremidades del nadador son uno con la cabeza, aun si solamente la cabeza recibe la gloria calorosa del sol mientras que los brazos y piernas están escondidas bajo las olas del frió mar. Y ninguna duda o depresión puede, por un solo momento, afectar o alterar nuestra aceptación por Dios a través de la sangre de Jesús, lo cual es un hecho eterno.
No te has dado cuenta de esto, quizás, pero has pensado que tu posición en Jesús es afectada por tu humor fluctuante o tus sentimientos inestables. De igual manera que la fortuna de alguien bajo la tutela de la corte podría ser disminuida o engrandecida por la cantidad de su dinero de gasto. Nuestra posición con Jesús es nuestro capital invertido. Nuestra emociones son en lo mejor, nada más que el dinero de gasto, el cual esta siempre pasando por nuestro bolsillo o monedero, nunca exactamente el mismo. Deja de considerar como te sientes, y construye sobre la roca inmovible de lo que es Jesús, lo que El ha hecho, y lo que esta haciendo y hará por ti, un mundo sin extremo.
Un extracto del libro “El Secreto de la Dirección”
[The Secret of Guidance]
por F.B. Meyer (1896); del capitulo 2 titulado “¿Donde esta mi error?”
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